La autoconstrucción en Panamá combina tradiciones constructivas y conocimiento empírico con la necesidad de incorporar planificación y criterios de seguridad. Tatiana Encalada, Supervisor de infraestructuras y exteriores de la Fundación Ciudad del Saber, aborda ese desafío y propone complementar la experiencia de los maestros de obra con herramientas técnicas y acceso a financiamiento, según informó Negocio & Construcción.
Experiencia local y límites del saber empírico
Encalada señala que construir y adaptar forma parte de la historia canalera del país, con maestros de obra y constructores cuyo conocimiento empírico debe reconocerse. Menciona soluciones previas a la ingeniería moderna, como la casa de quincha y las construcciones tradicionales de pueblos indígenas, adaptadas al clima, la ventilación, la humedad y los materiales disponibles. El problema aparece cuando esa experiencia reemplaza información medible sobre el suelo, las cargas, el drenaje, las conexiones estructurales o el efecto de una futura ampliación.
Financiamiento y articulación para tecnificar la autoconstrucción
La principal razón para construir, ampliar o mejorar por cuenta propia es económica: las familias compran materiales poco a poco y pagan mano de obra por etapas, sin financiamiento que incluya diseño y asistencia técnica. Encalada propone productos financieros e incentivos que permitan acceder a diagnóstico, diseño y acompañamiento profesional para crecer con seguridad. Plantea tecnificar la autoconstrucción con articulación entre Estado, municipios, universidades, gremios, profesionales, maestros de obra, empresas, banca y comunidades, y avanzar hacia un Reglamento Nacional de Construcción integral que articule criterios hoy dispersos, junto con criterios comunes latinoamericanos.




