La construcción acumula avances en planificación sin que ello se traduzca en mayor producción. Negocio & Construcción repasa cómo cambiaron los métodos de programación y qué indicadores muestran que el ritmo de obra creció de forma moderada.
Del cronograma contractual al ritmo por zonas
En los años 90 el cronograma funcionaba como documento contractual y la obra avanzaba sin verificar restricciones. Luego el Last Planner del Lean Construction Institute desplazó la pregunta hacia lo que puede ejecutarse, y las líneas de balance junto con el BIM 4D hicieron visible el flujo por piso. En la década de 2020 el Takt impuso ritmo por zonas, mientras el gemelo digital y la inteligencia artificial leen avance, inventarios y logística casi en tiempo real.
Velocidad moderada y productividad sin demostrar
El edificio pasó de construir 800 a 1.000 m² por mes, un 25 % en 31 años equivalente a cerca de 0,7 % anual. Negocio & Construcción advierte que la productividad laboral no está demostrada, pues sin medir horas-hombre por m² no se distingue rendimiento de mayor dotación de recursos. La Cámara Chilena de la Construcción y su Corporación de Desarrollo Tecnológico registran una mejora de 8 % entre 2020 y 2025 en edificación en altura.




