La transición energética chilena dejó atrás la etapa centrada sólo en sumar capacidad renovable. Según expone Ana Lía Rojas, Directora Ejecutiva de ACERA A.G., el foco ahora está en aprovechar de forma eficiente la energía limpia disponible y en desplegar la infraestructura que lo haga posible.

Recortes y necesidad de infraestructura habilitante

A agosto de 2026, las ERNC representan un 42,5% de la generación eléctrica acumulada del año y suman 20.923 MW de capacidad instalada, de acuerdo con los datos que informa Negocio & Construcción. Los recortes de generación eólica y solar acumulan 3.014 GWh, una cifra 3,7% menor que en igual período de 2025, pero que igualmente refleja la urgencia de avanzar en infraestructura habilitante. Rojas plantea que el crecimiento renovable debe ir acompañado de más transmisión, almacenamiento y flexibilidad, junto con una mayor electrificación de los consumos.

Construcción, eficiencia energética y nuevas capacidades

El sector construcción aparece como un actor clave, porque buena parte de la transición se materializa en viviendas, edificios e infraestructura que operarán durante décadas. Desde noviembre de 2025 rige la actualización de la Reglamentación Térmica, que elevó los estándares de eficiencia energética e incorporó exigencias para distintos tipos de edificaciones. A ello se suma la obligatoriedad de la Calificación Energética de Viviendas para viviendas nuevas, vigente desde 2025, y la necesidad de que los profesionales se actualicen en eficiencia energética, electrificación, generación distribuida, sistemas fotovoltaicos, almacenamiento, electromovilidad y gestión inteligente de la energía.