Una startup de base científico-tecnológica desarrollada en Argentina está trabajando en una solución biotecnológica para reparar estructuras de hormigón mediante bacterias no patógenas capaces de producir minerales que sellan fisuras desde el interior del material. El proyecto, denominado Calfix, surgió de la colaboración entre una microbióloga de la Universidad Nacional de Córdoba y una especialista en ciencia de los materiales de la UTN Santa Fe. La...

Contexto del proyecto

Una startup de base científico-tecnológica desarrollada en Argentina está trabajando en una solución biotecnológica para reparar estructuras de hormigón mediante bacterias no patógenas capaces de producir minerales que sellan fisuras desde el interior del material.


El proyecto, denominado Calfix, surgió de la colaboración entre una microbióloga de la Universidad Nacional de Córdoba y una especialista en ciencia de los materiales de la UTN Santa Fe. La línea de investigación comenzó en 2021 e integra microbiología, biotecnología, ciencia de materiales, geología e ingenierías civil, ambiental y mecánica.

Alcance de la obra

El desarrollo alcanzó resultados alentadores en laboratorio, incluyendo el sellado de fisuras de hasta 4 milímetros, lo que representa una ventaja frente a otras soluciones biotecnológicas disponibles en el mercado global, que en su mayoría dependen de sistemas de encapsulado complejos y solo son eficaces en fisuras menores a 1 milímetro.


El proyecto fue seleccionado entre más de 500 postulaciones y recibió una inversión pre-semilla de u$s250.000 a través del programa Ignite 2025 de GridX. También participó de programas de aceleración vinculados al ecosistema Google for Startups Madrid y a la aceleradora del MIT.

Impacto esperado

Actualmente, la empresa se encuentra en etapa de validación tecnológica avanzada y desarrollo de prototipos. En el mediano plazo, apunta a desarrollar dos productos: un aditivo para nuevos hormigones y un sellador para estructuras existentes.


Al extender la vida útil de las estructuras y reducir la demanda de cemento —material cuya producción representa el 8% de las emisiones globales de CO2—, la tecnología apunta a combinar durabilidad constructiva con descarbonización. La empresa también contempla la exportación del producto y el desarrollo de otros biomateriales para la construcción.