Cristina Romero y Violeta Jurado, arquitectas e interioristas fundadoras del estudio Nobo, especializado en arquitectura de interiores, decoración y diseño de mobiliario, plantean una revisión del concepto de minimalismo alejada de los espacios blancos, vacíos e impersonales. Según explican, ‘un espacio minimalista no tiene por qué ser blanco, neutro, silencioso ni estar prácticamente vacío’, y puede tener fuerza y carácter cuando cada elemento responde a una...

Contexto del proyecto

Cristina Romero y Violeta Jurado, arquitectas e interioristas fundadoras del estudio Nobo, especializado en arquitectura de interiores, decoración y diseño de mobiliario, plantean una revisión del concepto de minimalismo alejada de los espacios blancos, vacíos e impersonales. Según explican, ‘un espacio minimalista no tiene por qué ser blanco, neutro, silencioso ni estar prácticamente vacío’, y puede tener fuerza y carácter cuando cada elemento responde a una selección consciente y a una arquitectura bien pensada.


Para las diseñadoras, la clave no está en eliminar objetos sino en elegir mejor: una pieza de mobiliario con presencia, una obra de arte o una decisión arquitectónica pueden aportar más personalidad que la acumulación de elementos decorativos. En este sentido, destacan el papel de la arquitectura y la materialidad -cambios de altura, proporciones, huecos y contrastes entre materiales- como recursos para construir espacios ricos sin necesidad de llenarlos.

Alcance de la obra

Respecto a las paletas neutras, señalan que la combinación de texturas como piedra, madera, cerámica, morteros o metal permite generar profundidad sin depender del color. La luz, afirman, funciona ‘casi como un material más’, con un peso mayor en espacios con pocos elementos, por lo que debe pensarse desde el diseño inicial y no solo como una solución funcional.


Las arquitectas remarcan que la habitabilidad debe primar sobre la estética fotogénica: el orden, el almacenamiento y las circulaciones tienen que estar resueltos para la vida real. Como síntesis, proponen tres pautas para abordar un proyecto minimalista: seleccionar en lugar de vaciar, priorizar materiales y texturas, y pensar primero el espacio y después la decoración.