Las cocinas abiertas se consolidaron en los últimos años como una de las principales tendencias en diseño de interiores, gracias a su capacidad de integrar la cocina con el living, aprovechar mejor la luz natural y generar sensación de amplitud, sobre todo en departamentos y ambientes reducidos. Sin embargo, según dos arquitectos del estudio español Cala Estudi, comienza a observarse un cambio de criterio entre sus...
Contexto del proyecto
Las cocinas abiertas se consolidaron en los últimos años como una de las principales tendencias en diseño de interiores, gracias a su capacidad de integrar la cocina con el living, aprovechar mejor la luz natural y generar sensación de amplitud, sobre todo en departamentos y ambientes reducidos.
Sin embargo, según dos arquitectos del estudio español Cala Estudi, comienza a observarse un cambio de criterio entre sus clientes: la búsqueda de un punto intermedio entre la cocina totalmente abierta y el modelo tradicional cerrado. ‘Como cualquier tendencia, primero se lleva al extremo y después llega un criterio más maduro’, explicaron los profesionales.
Alcance de la obra
El motivo tiene que ver con el uso cotidiano del espacio. Si bien una cocina abierta permite compartir el ambiente y ganar luminosidad, también expone platos, utensilios y elementos de uso diario, lo que puede afectar el orden visual del living.
Frente a esto, las cocinas semiabiertas se presentan como una alternativa intermedia. Mediante cerramientos de vidrio, puertas corredizas o paneles móviles, permiten mantener la conexión visual con el resto de la vivienda sin dejar la cocina completamente expuesta. Esta solución ofrece flexibilidad: el espacio puede integrarse cuando se busca amplitud y cerrarse cuando se necesita mayor privacidad.
Impacto esperado
El vidrio es uno de los recursos más utilizados para lograr este equilibrio, ya que permite el paso de luz natural y mantiene la continuidad visual, además de actuar como barrera para reducir olores y ruidos.
Los arquitectos remarcan que, antes de definir una reforma, conviene evaluar cómo se usa realmente la vivienda: la frecuencia de cocción, la cantidad de personas en el hogar, la importancia del orden visual, el uso simultáneo de cocina y living, y cuánto se prioriza la luminosidad frente a la privacidad. La tendencia no implica abandonar las cocinas abiertas, sino adaptar el diseño a las necesidades reales de cada hogar.




