Cimientos Firmes: Estrategia Nacional para la Habitación en Laderas
La ingeniería de laderas en Chile ha evolucionado significativamente. Se prioriza el uso de fundaciones profundas como pilotes y micropilotes anclados, que transmiten cargas a estratos de suelo más competentes, minimizando la inestabilidad superficial. Las plataformas escalonadas, muros de contención rigidizados con anclajes o bulones, y las estructuras de pilotaje con vigas riostras y losas post-tensadas, son soluciones cada vez más comunes. Estas técnicas se complementan con estudios geotécnicos exhaustivos y modelación sísmica avanzada, esenciales en un país de alta sismicidad. El reglamento NCh-ISO 23469, adaptado a la realidad chilena en 2023, establece parámetros detallados para la interacción suelo-estructura y la resistencia de materiales en condiciones de pendiente.
El desafío a largo plazo es establecer un estándar nacional de diseño y construcción en laderas que, para el año 2040, reduzca en un 30% la vulnerabilidad estructural ante eventos sísmicos y remociones en masa. Esto implica una inversión significativa en investigación y desarrollo; la inversión público-privada en I+D en geotecnia y estructuras para laderas ha crecido un 22% anual desde 2020, alcanzando los 45 millones de dólares en 2024. Además, se promueve la capacitación de profesionales y la implementación de un Observatorio Nacional de Laderas, que monitoreará la evolución de estas construcciones y recopilará datos para la mejora continua de políticas públicas. La consolidación de nuestras ciudades en terrenos complejos es un testimonio de nuestra capacidad técnica y una inversión crucial en el futuro habitacional de Chile.
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