En las alturas de Alto La Viña, sobre la cornisa verde que domina la ciudad de San Salvador de Jujuy, la arquitectura internacional y el patrimonio escultórico argentino celebran una confluencia histórica. Tras un proceso proyectual y constructivo iniciado en 2018, abrió sus puertas el Centro Cultural Lola Mora, una de las obras póstumas más significativas del maestro César Pelli. Desarrollada y ejecutada por el renombrado estudio Pelli Clarke & Partners —bajo la dirección proyectual de Susana La Porta Drago y Axel Zemborain—, la obra fue concebida como un sofisticado dispositivo vidriado capaz de resguardar el legado de la célebre escultora sin privarlo de su vínculo esencial con el paisaje natural y la luz de la cornisa andina.
El emprendimiento fue reconocido a nivel internacional por la cadena CNN entre los proyectos que redefinirán el mapa cultural global y galardonado en la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires (BIA-BA) como el mejor equipamiento público de la región. Su apertura establece un verdadero "efecto dinamizador" para el Noroeste Argentino, uniendo el talento de dos figuras fundamentales nacidas en Tucumán —Lola Mora y César Pelli— en un escenario jujeño de escala monumental.






1. Génesis e Identidad: Salvar un Tesoro Nacional
Dolores Candelaria Mora Vega (1867-1936), reconocida como la primera escultora argentina y pionera artística de su generación, encontró en la provincia de Jujuy el reconocimiento y la libertad creativa que los círculos académicos porteños de su época no supieron asimilar. Durante más de un siglo, seis de sus obras más emblemáticas en mármol de Carrara —Los Leones, La Libertad, El Progreso, El Trabajo, La Paz y La Justicia—, originalmente encargadas para presidir la fachada del Congreso de la Nación, permanecieron expuestas al aire libre en diversos paseos públicos de San Salvador de Jujuy, sufriendo un severo deterioro por la acción del clima.
En 2018, el Gobierno de la Provincia de Jujuy encargó a César Pelli la creación de un espacio concebido específicamente para la conservación, estudio y puesta en valor de este conjunto escultórico. Tras las primeras pautas conceptuales trazadas por Pelli antes de su fallecimiento en 2019, el proyecto fue ratificado por el gobierno provincial dentro de su Plan Maestro Plurianual de Desarrollo, financiando la totalidad de la obra con fondos propios de la provincia. Las obras de infraestructura e ingeniería, iniciadas en agosto de 2022 tras la licitación pública, se extendieron durante cuatro años hasta su culminación operativa.
"La idea fue resguardar la obra de Lola Mora, contar su historia y su paso por Jujuy y revalorizar lo que significó como escultora, artista y personaje disruptivo. Queríamos que los arquitectos de Jujuy trabajaran en el mundo; para eso, los arquitectos del mundo debían trabajar primero en Jujuy". — Arq. Ramiro Tejeda, exsecretario de Planificación de Jujuy













2. La Arquitectura de la Disolución: Un Pabellón entre el Bosque y el Huaico
La posición proyectual de César Pelli comenzó con una convicción radical: las esculturas no debían ser encerradas en una caja tradicional, sino permanecer al aire libre. Ante la imperiosa necesidad técnica de proteger el mármol, la respuesta de Pelli Clarke & Partners consistió en diseñar una arquitectura que "desapareciera" visualmente en la vegetación nativa de las yungas.
Implantado en un predio de casi 20 hectáreas que perteneció a la Sociedad Rural de Jujuy, el edificio ocupa una huella directa de aproximadamente 5.000 m². La geografía del sitio está atravesada por un huaico (una pequeña quebrada natural producto del escurrimiento de agua y rocas) que divide el terreno en dos.







El recorrido arquitectónico se organiza mediante una secuencia poética y funcional:
Puente de Ingreso: Un puente peatonal cruza la grieta del huaico, preparando al visitante para una experiencia inmersiva.
Disposición en Abanico: El pabellón principal se abre en forma de abanico para ganar las mejores perspectivas hacia los cerros lejanos y el tejido urbano de la ciudad, respetando cuidadosamente los ejemplares arbóreos preexistentes.
Volumen Transparente: La nave central, de unos 100 metros de longitud, se resuelve con cerramientos vidriados de piso a techo y una fachada de vidrio convexo, bañada por la luz natural que ingresa a través de lucernarios estratégicos.
Cuerpos de Piedra: Del volumen transparente se desprenden tres módulos de menor escala, de planta ovalada y revestidos en piedra local, que alojan el centro de interpretación, la biblioteca, la tienda de diseño, el restaurante y los talleres de arte.





3. Desafío de Ingeniería: Voladizos de 18 Metros y Levedad Estructural
Para garantizar una transparencia perimetral absoluta y la ilusión de un techo que flota suavemente sobre las esculturas de 3,50 metros de altura, el equipo de Pelli Clarke & Partners diseñó una estructura metálica de alta complejidad geométrica.
El esqueleto estructural elimina casi la totalidad de los apoyos interiores:
Luces Libres de 25 Metros: La cubierta se soporta mediante únicamente dos series de columnas ubicadas en las cabeceras del puente.
Voladizos Extremos: En las esquinas del edificio, el techo se proyecta en voladizos suspendidos de hasta 18 metros, protegiendo los recorridos exteriores y enfatizando la levedad del conjunto.
Efecto de Apertura: La galería corrida permite contemplar las piezas de Lola Mora desde múltiples ángulos, distancias y encuadres, restableciendo la escala monumental para la cual fueron esculpidas.


4. Edificio NetZero: La Torre Eólica como Hito Urbano y Ecológico
Uno de los requerimientos de la gobernación provincial consistió en incorporar un hito visual capaz de señalar la presencia del centro cultural desde el centro de San Salvador de Jujuy. La respuesta del estudio fue transformar este reclamo formal en un dispositivo de generación energética limpia.
El proyecto incorpora una torre vertical equipada con turbinas eólicas. Esta pieza escultórica no solo caligrafía el horizonte con su movimiento constante, sino que provee energía limpia al complejo. El sistema sustentable se complementa con una extensa matriz de células fotovoltaicas y colectores solares distribuidos en la cubierta.
Gracias a esta infraestructura, el Centro Cultural Lola Mora opera bajo el estándar NetZero (Edificio de Energía Cero), produciendo el 100% de la energía que consume durante el año sin emitir gases de efecto invernadero a la atmósfera.
5. Paisajismo Integrado de Balmori Associates
El acondicionamiento ambiental pasivo y la inserción territorial de la obra contaron con el diseño del célebre estudio Balmori Associates. La propuesta paisajística asumió la regeneración del bosque de yungas mediante la utilización exclusiva de flora nativa y adaptada:
Acondicionamiento Térmico Pasivo: El follaje de los árboles conservados y las masas vegetales proyectadas filtran la radiación solar estival, regulando la temperatura interna del pabellón de cristal.
Gestión Hídrica: La selección de especies de bajo requerimiento hídrico reduce el uso de riego de agua potable, mientras que una red de muros de contención sobre la ladera controla el escurrimiento de las lluvias torrentosas, previniendo la erosión del terreno.
Promoción de Biodiversidad: El parque actúa como un corredor biológico activo para aves e insectos de la yunga, fusionando la arquitectura pública con la naturaleza protegida.


El Centro Cultural Lola Mora se erige como una obra cumbre en la trayectoria de Pelli Clarke & Partners, donde la precisión técnica de la ingeniería contemporánea se pone al servicio absoluto del arte y la preservación ambiental. Un espacio donde la arquitectura se vuelve transparente para dejar hablar, en el silencio de las yungas, al mármol eterno de Lola Mora.









