En el marco del Plan Escudo Fronterizo, el ministro de Obras Públicas, Martín Arrau, encabezó una visita a Colchane, Región de Tarapacá, para verificar el progreso de diversas obras de infraestructura destinadas a mejorar la seguridad y el control migratorio en la frontera norte de Chile con Bolivia. Estas obras forman parte de una estrategia integral para fortalecer el orden y la soberanía nacional en la zona.

Avances en infraestructura para el control fronterizo y la policía

El plan contempla la renovación y mejora del Complejo Fronterizo Colchane y la reposición del cuartel modular de Carabineros. Las obras en el complejo incluyen mejoras en los edificios de control de carga, buses y vehículos menores, además de intervenciones en servicios básicos como planta de agua potable, sistemas de aguas servidas, generadores eléctricos y señalética. El cuartel modular se construye en dos etapas: primero, la habilitación temporal para asegurar condiciones operativas, y luego la construcción de un edificio definitivo para aproximadamente 80 funcionarios, consolidando la presencia policial en la región.

Construcción de zanjas y mejora de caminos para controlar el tránsito irregular

Desde marzo, la Dirección de Vialidad ejecuta la excavación de zanjas a lo largo del tramo que va desde la Ruta Internacional 15 CH hasta la frontera con Bolivia, con dimensiones mínimas de tres metros de alto y ancho. Estas zanjas y el mejoramiento de los caminos de acceso buscan restringir la movilidad de vehículos, reduciendo el tráfico clandestino y el contrabando. Se utiliza maquinaria pesada, incluyendo bulldozers, retroexcavadoras y motoniveladoras, para asegurar el cumplimiento de los objetivos del proyecto.

Financiamiento, supervisión y plazos de ejecución

Las obras son financiadas por el Ministerio del Interior y Seguridad Pública con una inversión cercana a los 11.243 millones de pesos. La supervisión técnica está a cargo de la Dirección de Arquitectura del MOP, responsable del contrato. Al momento, los trabajos registran un 23% de avance y se proyecta su finalización para fines de 2026, con el propósito de mejorar la habitabilidad y el funcionamiento tanto para los funcionarios públicos como para los usuarios del control fronterizo.