Recibí las últimas novedades de arquitectura y construcción directamente en tu email.
Pronto recibirás nuestras novedades en tu email.
POR VERONICA COLINA, TALLER SUDAMÉRICA A2
El hormigón romano, con ceniza volcánica, superó al moderno en durabilidad. Muchos edificios antiguos aún permanecen intactos gracias a su composición única y resistencia.
El acero estructural, gracias al proceso Bessemer, permitió edificios más altos y esbeltos. Su alta resistencia a la tracción y compresión lo hace ideal para rascacielos actuales.
La construcción modular ensambla secciones prefabricadas en fábrica. Reduce los tiempos de obra, minimiza residuos y ofrece mayor control de calidad, acelerando proyectos.
Los arbotantes, característicos de la arquitectura gótica, permiten muros más delgados y ventanas enormes. Distribuyen el peso de las bóvedas hacia contrafuertes externos, creando espacios luminosos.
Los techos verdes reducen el efecto isla de calor urbano y mejoran la eficiencia energética. Absorben agua de lluvia, filtran el aire y crean hábitats para la fauna local.
El hormigón autorreparable incorpora bacterias que producen carbonato de calcio. Cuando aparecen grietas, estas bacterias se activan y sellan los daños, aumentando significativamente su vida útil.