El Puerto Exterior de San Antonio representa una inversión de US$ 4.450 millones, la mayor en infraestructura de la historia de Chile. Para la ciudad, el desafío no termina en la construcción portuaria: implica articular visión, acuerdos y ejecución para que ese monto se traduzca en empleo calificado, capital humano y mejor calidad de vida, según plantea Alberto Undurraga V. en diálogo con Negocio & Construcción.

Aprendizajes y gobernanza para un impacto territorial

Negocio & Construcción recoge casos internacionales y nacionales donde la visión y la capacidad de ejecución resultaron decisivas para que un detonante urbano dejara legado más allá del evento. Undurraga sostiene que San Antonio requiere una gobernanza público-privada que trascienda el ciclo político, con municipio y empresa portuaria liderando, privados vinculados más allá del puerto, universidades aportando innovación y comunidad con voz real.

La ciudad portuaria que se proyecta a dos o tres décadas

El especialista imagina San Antonio como primera ciudad portuaria de Chile y referente nacional, con un puerto moderno, eléctrico y digitalizado operado por técnicos y profesionales formados localmente. Menciona un frente marítimo abierto, conectividad eficiente, barrios con mejor calidad de vida y una economía diversificada en logística avanzada, servicios portuarios, turismo marítimo e innovación aplicada al comercio exterior. Para lograrlo, plantea decisiones hoy en accesos y mitigaciones, acuerdos de formación con liceos técnicos y universidades, e institucionalidad de largo plazo.