La humedad figura entre las patologías más frecuentes que afectan a los muros interiores. Su reparación demanda un proceso técnico detallado que va más allá de soluciones domésticas improvisadas. A continuación, se describen las etapas clave para rehabilitar muros con humedad, asegurando un tratamiento eficaz y duradero.
Detección y preparación previa
Antes de iniciar el tratamiento, es fundamental asegurarse de que la filtración de agua responsable esté totalmente resuelta y que la superficie se encuentre completamente seca. El saneamiento comienza con la remoción mecánica, utilizando espátula para eliminar restos de pintura suelta, grietas y materiales degradados, sin dañar áreas sanas. Esta limpieza es crucial para evitar la reaparición de la humedad bajo el nuevo acabado.
Aplicación de selladores y relleno de imperfecciones
Se recomienda aplicar una imprimación con selladores de base oleosa, que actúa como barrera aislante evitando que las manchas reaparezcan. Para reparar imperfecciones, la escayola es ideal para daños grandes, mientras que las masillas listas para usar aportan practicidad para arreglos menores. En ambos casos, se aplican dos manos con lijado intermedio para lograr una superficie adecuada para pintar.
Preparación final y pintura
Antes de pintar, es clave aplicar un fijador al agua para igualar la absorción entre los parches y el muro, evitando diferencias tonales. Alternativamente, se puede diluir pintura plástica blanca en agua para este propósito. Finalmente, se realizan dos capas de pintura plástica con un tiempo de secado de una hora entre ambas, revisando posible irregularidades antes de aplicar la segunda mano.




