
31/08/2025 l Tendencias
Tradicionalmente, la construcción de veredas y caminos en parques urbanos ha privilegiado la durabilidad y el bajo mantenimiento de superficies impermeables. No obstante, las crecientes preocupaciones sobre la gestión hídrica, las inundaciones urbanas y el efecto de isla de calor han impulsado una reevaluación. En varias localidades, desde el conurbano bonaerense hasta ciudades como Rosario o Córdoba, se vislumbra un interés ascendente por los pavimentos permeables. Estas superficies, que permiten el paso del agua hacia el subsuelo, son más que una moda; representan una respuesta concreta a desafíos ambientales apremiantes.
Complementando esta transformación en el suelo, la planificación del arbolado urbano ha dejado de ser una cuestión meramente paisajística para convertirse en un componente estratégico. Ya no se trata solo de plantar por plantar, sino de elegir especies autóctonas y adaptadas al clima local, con patrones de crecimiento que ofrezcan sombra en las zonas de mayor circulación y permanencia. Este enfoque es evidente en proyectos recientes donde se prioriza la masa foliar sobre la floración estacional, buscando maximizar el efecto de enfriamiento y la mejora de la calidad del aire. Comparado con prácticas pasadas, donde la elección de especies exóticas o de crecimiento rápido a veces generaba más problemas que soluciones, la tendencia actual apunta a la resiliencia y la funcionalidad ecológica. Las proyecciones a corto plazo indican que veremos más municipios adoptando guías de arbolado específicas y explorando combinaciones de pavimentos permeables y arbolado maduro. Si bien el camino hacia la plena adaptación es largo y requiere inversión y compromiso político, la dirección está marcada: parques urbanos más inteligentes, capaces de dialogar con el clima y ofrecer un verdadero refugio a sus comunidades.