Ubicado entre Bartolomé Mitre y Juan Domingo Perón, el Pasaje Rivarola es una joya arquitectónica que destaca por su simetría y estilo Beaux Arts. Construido entre 1924 y 1926 por Petersen, Thiele y Cruz, este conjunto cuenta con ocho edificios que combinan usos residenciales, profesionales y culturales, logrando una resistencia notable en el mercado inmobiliario local.

Diseño y construcción de un conjunto emblemático

El Pasaje Rivarola fue proyectado en 1924 por los arquitectos Petersen, Thiele y Cruz y construido por la Compañía General de Obras Públicas (GEOPÉ), responsable también del Obelisco y la Bombonera. Está compuesto por ocho edificios ubicados en simetría perfecta, con una planta baja y cinco pisos coronados por mansardas. Destacan materiales como pizarra importada, herrería artística, pisos de mármol y madera, además de frentes en símil piedra París y cúpulas que consolidan su impronta académica francesa.

Características del mercado inmobiliario y usos mixtos

El metro cuadrado en el Pasaje Rivarola oscila entre US$ 1.400 y US$ 1.900, según el estado de conservación, con valores totales de unidades promedio entre US$ 200.000 y US$ 250.000. En alquiler, la renta anual se encuentra entre el 6% y 7%, con precios superiores a $700.000 mensuales para tres ambientes y más de $780.000 para superficies mayores, más expensas. El uso mixto —vivienda, estudios profesionales y espacios culturales— consolidado tras la Ley de Propiedad Horizontal de 1948 contribuye a sostener estos valores.

Valor patrimonial y su impacto en la resistencia del mercado

Especialistas señalan que, a diferencia de la caída general de precios en el Microcentro, el Pasaje Rivarola experimenta una menor depreciación debido a su carácter patrimonial y singularidad arquitectónica. Esta condición única dentro del tejido urbano porteño convierte al conjunto en un referente de preservación y valorización en el competitivo mercado inmobiliario de la ciudad.