La industria de la construcción busca materiales más sustentables y de menor impacto ambiental. En esta línea, surgen desarrollos en distintos países, entre ellos Argentina, que presentan alternativas innovadoras al hormigón convencional utilizando materiales reciclados, desechos agroindustriales y biotecnología.

Ladrillos Plock de plástico reciclado en Colombia

Green Solutions, empresa colombiana, produce los ladrillos Plock con materiales reciclados y fibras naturales. Este sistema incluye tres tipos de bloques para muros, esquinas y remates, que permiten distintos acabados como estuco o cerámico. Comparado con el ladrillo tradicional de arcilla, el peso por metro cuadrado de muro se reduce de 173 a 21 kilos, elimina el uso de mortero y requiere un 50% menos de materiales. Según la empresa, la huella de carbono baja un 97% y la hídrica un 90%. Desde 2016, se han construido más de 200 viviendas con este sistema.

Sugarcrete: bloques ligeros con bagazo de caña de azúcar en Reino Unido

El proyecto Sugarcrete, desarrollado por la Universidad del Este de Londres, junto a Tate & Lyle Sugars y Grimshaw, utiliza residuos de bagazo de la caña de azúcar para fabricar paneles aislantes, bloques ligeros y losas estructurales. Este material es cinco veces más liviano que el hormigón tradicional y genera emisiones de carbono 20 veces menores, posicionándose como una alternativa ecológica para la construcción.

Ladrillos biológicos con hongos y desechos cerveceros en Mar del Plata

En Argentina, una arquitecta de Mar del Plata creó un ladrillo biológico hecho con micelio de hongos —Ganoderma Lucidum y Pleurotus Ostreatus— combinado con bagazo de cebada procedente de fábricas de cerveza artesanal y virutas de madereras locales. Cada pieza, que pesa alrededor de 250 gramos, supera al hormigón en resistencia, soportando más de 400 kilos. Además, actúa como aislante térmico y acústico, es ignífugo y cien por ciento biodegradable.