
31/08/2025 l Obra pública
Desde una perspectiva cualitativa, el diseño modular y flexible se ha posicionado como un requisito indispensable. La experiencia reciente, marcada por desafíos sanitarios sin precedentes, ha demostrado la urgencia de infraestructuras capaces de adaptarse rápidamente a diversas contingencias, desde picos de demanda hasta la reorganización de áreas críticas. La incorporación de espacios verdes terapéuticos, la optimización de la luz natural para reducir el consumo energético y mejorar el entorno de curación, y la integración paisajística de los complejos hospitalarios con su entorno urbano y natural, son ejemplos tangibles de este giro. Se busca no solo curar enfermedades, sino también promover el bienestar y la prevención, generando espacios que reduzcan el estrés en pacientes y personal.
El impacto a futuro de estas directrices es multifacético. A nivel económico, se proyecta una significativa reducción de los costos operativos y de mantenimiento a lo largo de la vida útil de los edificios, liberando recursos para reinversión en servicios médicos y equipamiento de alta tecnología. Ambientalmente, la disminución de la huella ecológica de estos edificios contribuirá directamente a los compromisos nacionales de reducción de emisiones. Socialmente, la creación de entornos más humanos y eficientes mejorará la calidad de la atención, la experiencia del paciente y las condiciones laborales del personal de salud. Esta estrategia de planificación hospitalaria, que entrelaza la funcionalidad asistencial con la responsabilidad ambiental y social, consolida un modelo de obra pública que no solo atiende las necesidades presentes, sino que construye resiliencia y salud para las generaciones venideras en todo el territorio argentino.