La densificación avanza como respuesta al déficit habitacional y a la necesidad de aprovechar mejor el terreno de las ciudades. Mónica Pérez Ávila, integrante del equipo docente del Diplomado en Gestión de la Accesibilidad Universal de la PUC, revisora independiente de obras de arquitectura del MINVU y con formación en arquitectura y en accesibilidad para ciudades inteligentes, sostiene que el crecimiento urbano no puede medirse sólo por la cantidad de viviendas que caben en un predio.

Cambios normativos y capacidad del territorio

Según informa Negocio & Construcción, el nuevo cálculo de habitantes por vivienda baja de 4 a 2,8 en general, a 1,4 junto al transporte público y a 2 en torno a vías expresas o troncales. Con esos parámetros, un terreno con densidad máxima de 400 habitantes por hectárea, que hoy admite 100 viviendas, llegaría a 143, 200 o cerca de 286 según el factor aplicado. Además, se contempla reducir hasta la mitad los estacionamientos y elevar hasta 75% la constructibilidad y 50% la altura en ciertos proyectos de vivienda económica acogidos a Conjunto Armónico.

Accesibilidad y planificación como condiciones

Pérez Ávila plantea que estar a 300 o 600 metros de una estación no asegura un trayecto seguro o accesible, y que la vivienda se extiende a la vereda, el paradero, la plaza y cada recorrido cotidiano. Entre las condiciones indispensables menciona infraestructura y servicios con capacidad comprobada, ampliados junto con el desarrollo habitacional, y accesibilidad universal con movilidad cotidiana real. También exige planificación territorial y calidad urbana, con incentivos adaptados a cada comuna y proyectos que aporten al barrio.