
Un pilar técnico ineludible es el estudio geotécnico del sitio. Este análisis de suelo, que debe ser realizado por especialistas, proporciona datos cruciales sobre la capacidad portante, la presencia y nivel de napas freáticas, y la composición estratigráfica, condicionando la elección del tipo de estructura y el diseño de fundaciones. Las tipologías constructivas dominantes, como las de hormigón armado, requieren un cálculo estructural riguroso, fases de encofrado, hormigonado y curado controladas, y sistemas de impermeabilización de alta prestación. Las opciones prefabricadas de fibra de vidrio demandan una base de asiento perfectamente nivelada y un sistema de anclaje y relleno perimetral que garantice su estabilidad y durabilidad. La selección de revestimientos, sean venecitas, cerámicos o membranas, debe priorizar la adherencia, la resistencia a agentes químicos y UV, y propiedades antideslizantes conforme a la normativa de seguridad.
La integración de sistemas hidráulicos y de filtrado eficientes es crítica para la operatividad y salubridad de la piscina. Las bombas deben ser seleccionadas en función del caudal y la altura manométrica requerida, favoreciendo modelos de eficiencia energética certificada. Los sistemas de filtración, dimensionados para garantizar la renovación y depuración del volumen total de agua en ciclos definidos, son esenciales para mantener los parámetros de calidad del agua exigidos por las reglamentaciones sanitarias. La instalación eléctrica, punto neurálgico para la seguridad, debe ceñirse a la Ley de Seguridad Eléctrica y sus reglamentaciones provinciales, incorporando disyuntores diferenciales, puestas a tierra independientes y luminarias sumergibles con certificación IP68, ejecutadas exclusivamente por electricistas matriculados.
La seguridad pasiva y activa constituye un capítulo innegociable. Si bien la Ley 26.691 (Seguridad en Piscinas) se aplica a establecimientos de uso público, sus principios son referencias clave para la elaboración de ordenanzas municipales de cerramientos perimetrales en residencias: alturas mínimas, sistemas de cierre automático y materiales resistentes. Adicionalmente, la incorporación de alarmas de inmersión o flotantes y la clara señalización de profundidades son medidas preventivas indispensables. En un horizonte de proyecciones para el 2025 y años subsiguientes, se vislumbra una intensificación de las normativas de eficiencia hídrica y energética. Esto incluirá posiblemente la obligatoriedad de sistemas de recuperación de aguas pluviales para el reabastecimiento, la promoción de sistemas de climatización solar y la adopción generalizada de cubiertas automáticas para minimizar la evaporación. La adhesión a este marco normativo y técnico no solo legitima la inversión, sino que garantiza la funcionalidad, la seguridad y la sustentabilidad del proyecto a largo plazo.