Concreto a la Vista: La Grieta Silenciosa en Nuestra Salud Respiratoria
31/08/2025 l Arquitectura
Expertos en salud y construcción lanzan una alerta urgente: el auge del hormigón visto sin protección adecuada en Latinoamérica podría estar vinculándose a un incremento de afecciones respiratorias y alérgicas, exigiendo una reevaluación estratégica de su uso.
Lo que antes era un símbolo de modernidad y austeridad estética, la superficie desnuda del hormigón visto, comienza a revelar una faceta mucho menos glamorosa, y potencialmente peligrosa, para la salud de los habitantes de Latinoamérica. La fascinación por esta expresión arquitectónica ha proliferado sin una adecuada consideración por sus implicancias a largo plazo, transformando en un riesgo silencioso aquello que consideramos parte de nuestro entorno más íntimo y seguro: nuestro hogar y espacios de trabajo. Estudios recientes, provenientes de centros de investigación en Brasil, México y Chile, están arrojando luz sobre una correlación preocupante entre la proliferación del hormigón visto sin el tratamiento y mantenimiento adecuados y el aumento de patologías respiratorias en zonas urbanas. La matriz porosa del concreto, tan atractiva a la vista, se convierte en un nido ideal para la acumulación de humedad y el subsecuente desarrollo de microorganismos patógenos, especialmente mohos y hongos. Estos agentes biológicos liberan esporas y toxinas que, al ser inhaladas, son potentes desencadenantes de asma, rinitis alérgica, bronquitis crónica e incluso neumonitis por hipersensibilidad, afectando gravemente la calidad del aire interior y, por ende, la salud de quienes habitan estos espacios. La aparente inercia del material esconde una capacidad de interacción con el ambiente que hasta ahora había sido subestimada en el diseño y la construcción.
Más allá del riesgo biológico, el deterioro superficial del hormigón expuesto puede liberar micropartículas de sílice y otros componentes en suspensión, irritantes para las vías respiratorias. A esto se suma, en muchos casos, el uso de selladores y protectores de baja calidad o inadecuados, que pueden emitir Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) durante su curado y a lo largo de su vida útil, contribuyendo a un cóctel tóxico en el aire que respiramos. La falta de normativas específicas y una cultura de mantenimiento preventivo robusta en muchas naciones latinoamericanas exacerban esta problemática, magnificada por las diversas condiciones climáticas que favorecen la condensación y el crecimiento microbiano. Urge una reflexión estratégica profunda en la industria: ¿estamos priorizando la estética sobre la salud pública? Es imperativo que arquitectos, desarrolladores, reguladores y usuarios finales comprendan la necesidad crítica de especificar y aplicar sistemas de protección hidrofóbicos y transpirables con propiedades antimicrobianas certificadas, junto con programas de mantenimiento rigurosos. El hormigón visto no es un material que pueda dejarse ‘al natural’ sin consecuencias; su belleza debe ir de la mano con una protección que salvaguarde el bienestar de sus ocupantes, transformando la alerta en acción concreta y responsable.