El 9 de mayo de 2025 se oficializó mediante Decreto Supremo la adjudicación a Sacyr Concesiones Chile S.pA de la segunda concesión para la Ruta 68, una de las principales autopistas interurbanas de Chile. Con una inversión estimada en más de 1.600 millones de dólares, esta concesión abarcará 141 kilómetros y tendrá una duración de 30 años, iniciando el 1 de julio, al término de la actual concesión.
Detalles de la concesión y proyectos de modernización
El contrato de concesión incluye la ampliación de la autopista con tramos de 3 y 4 pistas, la incorporación de una tercera calzada en ciertos sectores y la construcción de dos nuevos túneles —Lo Prado y Zapata— con dos pistas cada uno. Además, está prevista la creación de plazarelas, áreas verdes que forman parte del Programa Buen Vecino para mejorar el entorno en zonas aledañas a la autopista. La concesión cubre además rutas secundarias como la Ruta 60-CH Vía Las Palmas y el Troncal Sur, e incluye obras urbanas para optimizar la conectividad y seguridad vial.
Proceso licitatorio y desarrollo ambiental
La licitación inició en diciembre de 2021, con recepción de ofertas técnicas y económicas en octubre y noviembre de 2024, respectivamente. Sacyr Concesiones Chile S.pA fue la adjudicataria al ofertar ingresos totales de concesión (ITC) por UF 45.790.000, superando otras propuestas. Con la adjudicación, comienza el desarrollo del proyecto de ingeniería de detalle y el trámite ambiental ante el SEA. Se estima que las obras se iniciarán en el segundo trimestre de 2029 y que entrarán en operación en 2033.
Impacto y beneficios para los usuarios y comunidades
Según el director general de Concesiones, Juan Manuel Sánchez, la Ruta 68 transporta en promedio 40.000 vehículos diarios, por lo que esta inversión mejorará la seguridad vial y reducirá los tiempos de desplazamiento. La incorporación de plazarelas y espacios verdes también responde a un proceso de participación ciudadana para mejorar la calidad de vida de quienes habitan cerca de la autopista. Además, se contempla la migración a un sistema exclusivo de pago electrónico free flow, al finalizar las obras, para optimizar la experiencia de usuarios.




