En una isla del Delta se construyó una casa ecológica concebida como refugio temporal, que prescinde de servicios como electricidad y agua corriente. La vivienda, basada en materiales naturales y en un diseño que respeta la topografía y la vegetación, propone una forma de habitar en armonía con el paisaje y las condiciones del lugar.
Diseño y materiales adaptados al entorno
La vivienda está construida mayormente con madera y fibras naturales, materiales seleccionados por su adaptabilidad al paisaje del Delta y su bajo impacto ambiental. La estructura busca integrarse al terreno sin alterarlo agresivamente, evitando formas estridentes y privilegiando la relación directa con la topografía y la vegetación existente.
Funcionamiento sin servicios convencionales
El acceso a la casa es únicamente en lancha, lo que enfatiza su carácter de refugio y exige una planificación cuidadosa de las estancias, incluyendo el abastecimiento y la gestión del agua. La ausencia de electricidad impone que la luz natural marque los horarios y actividades, mientras que la ventilación cruzada, lograda mediante aberturas estratégicas, facilita la circulación del aire y reduce la necesidad de sistemas mecánicos.
Espacios interiores y conexión con el entorno
El interior exhibe una estética austera con muebles simples, materiales livianos y colores neutros. La cocina cuenta con equipamiento básico, sin electrodomésticos, alineada con una filosofía de mínimo consumo. Destaca el balcón, concebido como una extensión hacia el río y la vegetación, que funciona tanto como mirador como espacio de descanso al aire libre.




