La autoconstrucción no ha sido una anomalía en la historia habitacional chilena, sino una respuesta sostenida de los sectores populares ante un déficit que el Estado no ha logrado cerrar, según los datos que informa Negocio & Construcción. La toma de La Victoria, en 1957, instaló un patrón de ocupación y levantamiento de barrios por cuenta propia que se repitió durante décadas.
Del sitio propio al subsidio individual
Negocio & Construcción señala que Operación Sitio, en 1965, entregó terrenos de 9x18 metros para que las familias autoconstruyeran, dando forma a cientos de barrios de Santiago. La dictadura reemplazó ese enfoque por el subsidio individual y la vivienda mínima terminada, mientras la democracia lo retomó de manera parcial con la Vivienda Progresiva de los noventa. La ley conocida como del mono regulariza desde 1994 lo edificado sin permiso, sin resolver el problema de fondo.
Una realidad regional con respuestas desiguales
El fenómeno excede a Chile: en varios países de la región la vivienda autoproducida representa una proporción mayoritaria del total, y en Perú la gestión recae en gran medida en maestros de obra sin soporte técnico de arquitectos e ingenieros. Brasil garantiza por ley, desde 2008, asistencia técnica pública y gratuita a quienes autoconstruyen. Negocio & Construcción advierte que persisten campamentos y que una nueva Operación Sitio 2.0 promete suelo fiscal sin precisar el modo de construir en él, con el riesgo de repetir el error histórico.




